miércoles, 11 de junio de 2008

El verdulero y la mandarina


Hoy vi un verdulero comiéndose una mandarina adentro de su local, solo, mirando para la calle. Fue chocante. ¿Cómo un verdulero puede comer una mandarina de sus propios cajones? No lo entiendo. Y me incomoda. Me incomoda por redundante. Se supone que un verdulero odia las verduras y está constipado porque sólo come carne, pollo y pan.

Mi amiga Anita trabajaba en un negocio de empanadas. Un excelente negocio de empanadas, "Estilo Campo". Por entonces, hace unos cinco años la muy insolente me dijo:
--Qué querés que te diga, son tan ricas que a mí no me cansan, me como una o dos todas las noches.
--¿De qué gusto? --fue lo primero que atiné a preguntarle, escandalizada en silencio.
--De verdura, de carne, cualquiera. Me gustan todas.

Qué empalagoso, Dios mío. Mi novio Esteban, que trabaja en Coca Cola, preferiría tomar pis de mapache antes que un vaso de Pepsi. Yo leo todos los diarios todos los días, incluso en vacaciones. Mi hermano, el neumonólogo, es fanático de los respiradores que se usan en la terapia intensiva de los hospitales.

A lo mejor lo más sorprendente del verdulero y la mandarina sea la desfachatez de que alguien haga público cuánto disfruta su trabajo.

Como la desfachatez de mi tío Omar, cirujano, grandote, ex fumador; adora los bombones Ferrero Roger de postre. Tiene los dedos tan gordos como morcillas y los exhibe risueño y orgulloso. Como no, claro, si ha hecho el tacto rectal a todas las personas operadas de hemorroides que conozco.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Es como dice el refrán: "en casa de herrero...", pero es importante que el cuchillo sea de palo, no de hierro, jaja! Sino pasan estos sinsentidos: trabajo/vocación/la mar en coche... Es obvio que tiene que pasar, pero a veces no hay razón que justifque tamaña desfachatez. Cómo se le ocurre al verdulero comer una mandarina? Es que acaso no se dio cuenta de cómo viene la mano? Qué país, por Dios! Besos y abrazos.

Nico.

AEZ dijo...

Siempre me incomodó la sola idea de que un médico (sobre todo si es hombre) me metiera un dedo en el culo. Ahora, si el médico es Omar, yo muero desangrado o no me siento más o pido una intervención quirúrgica con anestesia total: jamás aceptaría SEMEJANTE penetración. No freaking way.

Agus dijo...

La panadera de enfrente de casa se comía el pan rallado. Fabiana se llamaba. Eso fue antes de que el padre se jugara la panadería a los burros.


PD: sacá la moderación de comentarios!! Censura!!!

Wakefield dijo...

Es como el caso del cartero que los días libres sale a caminar, ¿no?

Aquí me tiene: ignóreme de nuevo si se atreve.

diego dijo...

Tranqui aez, que no te falta tanto para los 45. Ahì arranca la inspección cada seis meses. Dicen que uno se acostumbra.

Lelé dijo...

Agus, la censura se debe a que a veces me llegan publicidades. Además, me da cierto placer lo de "acá mando yo".

Wakerfiel: no sé a qué se refiere, si hasta me he dado una vuelta por su barrio.

Saludos, Nico. Y AEZ, lo más notable de mi tío Omar es que hace el gesto ese de chuparse el dedo índice mientras se ríe. Una más: hace poco le hacía el tacto rectal a una paciente y la señora se hizo caca encima, ahí nomás, en el mismo consultorio.

Wakefield dijo...

La estaba embromando, Lelé.

Gracias por su visita, perdone el desorden y vuelva prontos.

Mario R. Minervino dijo...

Marusa, entré al blog. Está muy bueno. Camuzzi. Pomelo. Mandarina. Me gustó elemprendimiento. Y que te digan Lelé. Sólo Baleirón y Rech sabran de este rinconcito.