miércoles 18 de noviembre de 2009

Sin tu tía


Las reyertas familiares son las peores. Y no me refiero a la que puedo tener yo con mi hermano El Jhony porque en el post de más abajo lo traté de de obsesivo compulsivo con aires de semi Dios. No. Los bravos son los despelotes duraderos, trascendentes, los que embadurnan Navidades, nacimientos y velorios. Esos en los que "Si va tu prima, no voy", "Qué porquería de vitel toné el de tu casa: no tiene alcaparras; ni siquiera aceitunas" o "Tu madrina me mira feo, es una argolluda".

Flor de pelotera, por ejemplo, es la que debe haber tenido la mamá de Cintia con su cuñada.

Porque esta mujer odiaba tanto, pero tanto a la hermana de su marido que dedicó el nombre del bebé que llevaba en la panza, que era Cintia, al veneno que le generaba su cuñada.

¿No se entendió?

Cintia: sin-tía.

jueves 29 de octubre de 2009

¡¡¡A la buena de Dioooooooooss!!!


-¡¡A la buena de Dios!! ¡¡¡A la buena de Dioooooooooss!!!

Mi hermano El Jhony gritaba ayer mirando el cielo cuando pasé por su casa. Sentado como colicué, en cuero y malla amarilla, sacaba yuyos del césped con una tijerita y se lamentaba, eclesiástico, igual que señora irritada en peluquería de barrio.

Es que El Jhony, como cualquier nacido y criado en Bahía Blanca, está muy preocupado por la falta de agua. Que la sequía más grande de los últimos 60 años, que el dique Paso de las Piedras es un arroyito, que cómo nos vamos a bañar en el verano, que por qué no nos vamos a vivir a la mierda o a San Martín de los Andes.

Para colmo, tanto él como yo somos colonizadores: vivimos sobre infernales calles de tierra, en el mismo barrio, plaza por medio.

-¡¡A la buena de Dios!! ¡¡¡A la buena de Dioooooooooss!!!
-¿Qué te pasa, loco de la guerra? ¿Por qué gritás? -pregunté desde la ventanilla de mi pequeño vehículo.
-¡¡No pasa el regador!! ¿¿O vos viste el camión regador?? ¡Odio la tierra, che! ¡Estoy harto! ¿Vos viste el camión?
-No, tampoco lo ví. Hace rato que no pasa, es cierto.
-A la buena de Dios, ¿no te digo?

La escasez de agua en Bahía Blanca ya tiene consecuencias psicológicas. De veras. La falta de humedad en tierra y plantas ha pegado en la psique local.

Además, es notable. Los bahienses nos hemos vuelto geólogos: hablamos sobre tanques de agua, cisternas, riego por aspersión y perforaciones, todo salpicado de frases de vieja usanza del tipo:

-¡¡La flauta!! ¿¿Cuando se va a terminar la seca??

o

-¡¡A la buena de Dios!! ¡¡¡A la buena de Dioooooooooss!!!

jueves 15 de octubre de 2009

On the record

-Cada vez que se usaron las franciscanas me compré un par.
La Asesina, dando lugar a una inusual medida de tiempo: la moda. ¿Cuántas veces se usaron las franciscanas a lo largo de su vida? Es notable. Yo recién llevo una ronda de jeans elastizados, borceguíes, chupines y zapatillas chatas.

***

Ojo con las embarazadas. Mienten. Si les toca una cola que representa más de hora de espera, se hacen las que se las baja la presión y montan un numerito que incluye: A. Mano tembleque sobre la frente. B. Con la mano libre, sostén en la cintura. C. Comentario al de atrás:
-¿Me guardás un momento el lugar? Me siento mal. Busco una sillita.
Hace unos días monté el dispositivo tan pero tan bien que se volvió real y me desmayé en serio.

***

-Si tiene buen cuerpo, a la mujer se le nota en la cara.
Esteban.

***

-Quiero surfear. Si no surfeo no me gusta. Yo quiero surfear.
Pili.

***

-Tengo memoria, hermano, al que no creía, a los que no creyeron. Con perdón de las damas, que la chupen y que la siguen chupando. Soy blanco o negro, gris no voy a ser en mi vida. Sigan mamando, ustedes me trataron como me trataron.
Maradona.

***

-Mis viejos no entienden que se trata de un proceso de búsqueda de felicidad. Sólo ven que estoy por renunciar a un trabajo ideal.
-Tus viejos son de otra generación. De "esa" generación. No pretendas que entiendan. Para ellos, "honradez" es "trabajo", "sacrificio".
Mona Lisa y yo, el sábado pasado a la tarde.

***

-¿Por qué no me puedo fumar toda la marihuana que quiero, drogarme hasta reventar? Se suicidó mi esposa, señores. ¿Dónde dice cómo hay que reaccionar ante algo así? Lo que a ustedes les molesta es que yo no resuelva esto de un modo más o menos preestablecido. Les molesta que los desoriente.
Kevin Spacey, en Shrink.

***

-Ay, mami, tengo un embole...
-¿Y yo?
Anita y su mamá por teléfono, desde Buenos Aires y Bahía Blanca, respectivamente, un domingo a la tarde.

***

Mañana me entero si voy a ser madre de una hija o de un hijo.

martes 6 de octubre de 2009

Talueeeego


Vuelvo en un rato. Talueeeeego.

miércoles 23 de septiembre de 2009

Flash informativo


Tomo un taxi para sacar fotos de una instalación eléctrica. Debo pasar por la ruta, la ruta donde está la planta embotelladora en la que trabaja Esteban.

Mensaje de texto:

-Estoy a dos cuadras de la planta, en un taxi.

Paso de largo a 47 kilómetros por hora.

Contra el alambrado; jean azul, lentes, polar negro y rulos al viento, Esteban sonríe/saluda con la palma abierta.

miércoles 16 de septiembre de 2009

Funebreros


Qué tipos interesantes, los funebreros.

Altos, flacos, de traje color "cremita", siempre rondan los 60 y tienen la amabilidad justa que amerita su puesto: una mezcla de congoja distante, seriedad y sonrisa de jubilado.

Son copados los funebreros, bah.

Hace algunas semanas, durante el velorio de mi abuelo, tuve por primera vez la oportunidad de circular por la ciudad en un coche fúnebre, uno de esos desde los que se puede ver a alguna que otra señora persignándose con la bolsa de los mandados.

¡Y vieran al funebrero! Silencioso y conversador; era él y nuestra circunstancia. No dijo ni mientras manejaba en las primeras cuadras, pero luego, con mi abuelo ya enterrado, escuchó que pocas horas antes me habían zampado una multa en el auto e intervino con oficio y preocupación verosímiles:

-Señorita, pida una constancia en nuestra oficina administrativa. Diga que estacionó frente a la casa velatoria porque es la nieta del fallecido. Se lo tomarán como válido en el Tribunal de Faltas, ya va a ver.

Hace pocos días volví a comprobar el carisma funebrero en otro sepelio, uno que no me tocaba directamente. Altos y flacos, estos tipos no dejaban de llamar mi atención.

Y hoy, otra vez.

Perdida, miope y sin encontrar la dirección de un local de elementos de riego, pasé por una casa velatoria, la más conocida de la ciudad. En la puerta estaba el funebrero: parecía un chorro de soda. Proactivo, me habló:

-Chica, qué busca. La noto perdida.
-Ah. Gracias. Un local de riego, patios y elementos por el estilo.
-Allá enfrente, mire.
-¡Muchas gracias, señor!

A la vuelta, pasé otra vez. A propósito.

-¿Y chica? ¿Cómo le fue? ¿Encontró el local?

Una vez más, la auténtica hidalguía funebrera, evidente.

jueves 3 de septiembre de 2009

Bueeeeeenassss


Bueeeeeenasss. Mucho gusto, encantado. Soy el bebé de la que suscribe, el de la foto. Mido diez centímetros y no sé si me llamo Antonia o Manolo. Habrá que ver lo que deciden mis padres. A propósito, no logro entender a esos dos. Mi mamá está muy sensible: llora cuando ve un árbol florecido, emula a una bailarina clásica en el living y llama a la Presidenta de la Nación "yegua de mierda", todo en la misma hora. Pero lo de mi papá es más raro. Apenas llega de trabajar se asoma por la ventana con una escopeta y le apunta a unos ratoncitos de nombre extraño, tucu-tucu, creo, que no superan el tamaño de su mano. Que no superan mi propio tamaño. Así las cosas, parece que está encantado con mi presencia. Entre otras cosas, creo, porque a mi mamá le han crecido las lolas. Dicen que el asunto de las tetas se vuelve importante con el paso del tiempo. Veremos qué pasa en cinco meses. Por ahora no me interesan. Es que debo confesar que estoy cómodo de este lado. A diferencia de ustedes, a mí me sobra el agua, así que no tengo que andar pensando en diques, pozos millonarios ni en que me van a multar por regar un potus, como pasa en Bahía Blanca. Tampoco en si nieva o hacen 30 grados en medio del invierno. A mí lo único que me importa, qué quieren que les diga, es que alguna que otra vez mi mamá se coma un alcaucil.