martes, 12 de febrero de 2008

Asociación de Viejas de Mierda (AVM)

Existe una Asociación de Viejas de Mierda (AVM) cuyas socias fundadoras, dispersas por distintas ciudades de la Argentina, usan pintalabios rojo y palabras y frases como "querida", "nena" y "Dios mío" con mucha asiduidad.

Entre ellas no se conocen, pero a todas las comanda una comisión directiva.

Ayer tuve el honor de conocer a una de las integrantes de esa cúpula, mientras hacía una nota de color sobre el cobro de jubilaciones mínimas en un banco.

La señora se había peinado hacia arriba, probablemente con algún producto que dejaba sus pelos tiesos. La acompañaba una amiga y ambas iban tomadas del brazo, de la misma manera que un padre lleva a una hija en la noche de su casamiento.

Esta mujer, que se aprestaba a cobrar su jubilación, cruzó la calle y se topó conmigo y con un fotógrafo. Como se hace habitualmente, los dos le explicamos con una sonrisa que trabajábamos en un diario y que estábamos haciendo una nota sobre el cronograma de pagos. Que queríamos conocerla y, si cobraba el haber mínimo, saber cómo se arreglaba con 675 pesos por mes.

"¿Y a vos qué te importa?", fue la respuesta.

Aunque en otras oportunidades me había cruzado con miembros de AVM, pocas veces había visto con tanta contudencia cómo se comporta una Vieja de Mierda.

lunes, 4 de febrero de 2008

Cortando el morrón


Ayer tuve una revelación gracias a un morrón rojo, grande y robusto. Más que una revelación, fue un recuerdo tan brutal que me conmovió hasta llorar como una marrana.

Estaba en la cocina, sobre el desayunador, con una tablita de madera. Preparaba una ensalada como cualquier otra y cortaba el morrón en cuadraditos cuando de repente me trasladé mentalmente a otro, pero a uno que corté hace cinco años y medio, en otra cocina, en otra ciudad, en otra rutina. El de entonces era igual al de ayer, corpulento, coloradísimo.

El caso es que en aquel momento alguien detrás mío me dijo la mentira más grande. Y me hicieron el peor daño que alguna vez me hicieron. Me da mucho pudor decir cuál fue la frase y quién me la dijo, pero yo la escuché mientras cortaba el morrón. Y para mí, esa imagen de cuadrados rojos sobre una tablita de mandera es la foto de la peor bazofia que puedo tener en la memoria.

Todo eso puede producirme un morrón a mí en estos días de decisiones fuertes, así que de aquí en más creo que voy a tener que empezar a esquivar las verdulerías.

miércoles, 23 de enero de 2008

E

Me puse ropa al revés. Guardé remeras en el placar y las doblé. Puse el lavarropas a media carga y lo activé. Mezclé un yogur Activia de ciruela con uno de frutilla de leche entera, Sancor, y me lo tomé. Enchufé la notebook y la cargué. Puse el MP3 en un puerto USB. Borré la música que tenía y grabé otra vez. Miré una página de trabajos por Internet. Intercambié tres frases por chat con mi amigo José. Mandé un mail a México que nunca nadie va a responder. Olí los tomates recién comprados: grandes, vistosos; de sólo verlos los disfruté. Busqué una receta de gazpacho en google y la anoté.

Y pensé: "Basta, dejate de joder y escribí algo en ese blog medio abandonado que tenés, elquedelele, ese que tanto llenaste de es sin saber por qué".

miércoles, 9 de enero de 2008

Señora, por favor, líbrenos de la vizcachera

Disculpe que moleste su primer día de trabajo después de unas merecidas vacaciones en El Calafate, presidenta Cristina, pero necesito hacerle un pedido, creo, en nombre de unos cuantos: por favor, líbrenos de la vizcachera.

De chiquita aprendí a manejar el calor de una casa con mucha desenvoltura. Usted sabe, abrir las ventanas de noche, ventilar y cerrar apenas el sol empieza a hacerse notar. Siempre supe que en enero había que oscurecer el hogar como una vizcachera. Pero esto no sé cómo manejarlo, presidenta. Le ha dado superpoderes al sol, cuyo agobio recién termina por completo cerca de las 23. Usted no tiene responsabilidad sobre las altas temperaturas, pero si me permite un consejo, debería disuadir sus efectos, no agravarlos.

Sé que todo lo hace para ahorrar energía, pero me dicen que su campaña sólo representa un uno por ciento en relación al pico de demanda de esta época. No quiero cuestionarla, pero la verdad es que no me acostumbro a este cambio de horario, a cenar de día, a dormir menos, a prescindir de la luna por semejante nimiedad porcentual. Fíjese, en este momento falta menos de media hora para las 22 y el cielo está celeste como la bandera que usted representa.

Ahora se vienen las lamparitas bajo consumo. Me cuentan que las compró en Cuba, porque en el país de Fidel hicieron una campaña parecida y sobraron; que las va a pagar millones de dólares. Todo por ese uno por ciento de ahorro.

Lo que yo no entiendo, señora, es por qué se empecina en negar que en la Argentina tenemos una crisis energética. Quizá sea mi cabeza acalorada la que no entiende. A lo mejor me abombé en mi cueva. ¿Por un lado no quiere alarmar a la gente y por otro la obliga a seguir una agenda contra natura?

En fin, le dejo la inquietud y espero tenga a bien aclarar mi desconcierto.

jueves, 3 de enero de 2008

Feliz Año Nuevo

1 de enero. 17 horas. 3 mujeres. 40 grados. 15 pisos. 1 terraza:

--Yo tengo a los chicos, viste. Con eso no se jode. Y él lo sabe.
--No, obvio.
--Y viven conmigo, así que...
--¡Más vale!
--Yo le dije a él: "Los chicos estuvieron conmigo todo el año, así que las fiestas, las dos, las pasan conmigo". Y él ni "mú", viste. Sabe que donde se haga el pelotudo se los saco y no los ve más.
--Yo haría lo mismo, pero no tengo chicos.
--Ja, ja.
--La profesora de Feng Yui me dijo que en este edificio todos se separan. Que hay que fijarse en la orientación del sol o algo así, pero que si todos se separan, es por algo.
--¡¡Es verdad!!
--Y... algo debe haber: vos, yo, ella, la del sexto, Claudia...
--Si querés estar en pareja, hay que mudarse de acá.
--Simmmm...
--Ay, me muero de sed. ¿Por qué no te traés un aguita? Uuuuffff, aguita...
--Dejá, voy yo. Dejo el celular acá. Espero que justo ahora no me llegue un mensajito de texto.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

El viejo de las pecas en el pecho

Ya escribí acá que me impresionan los viejos. Bueno, hoy me pegaron la zurra emocional del mes.

Fui a hacer una nota de color sobre una colonia de vacaciones para jubilados. Como se suele hacer, busqué la historia. Y encontré a la pareja perfecta: de ochenta y pico ambos, cara de haber hecho las cosas más o menos bien y ganas de hablar. Diez puntos, los arrimé al borde de la pileta (yo de negro, a pleno sol, un suplicio) logré la foto y el testimonio de que todo muy lindo, sí, sí, que el agua es bárbara para las rodillas y que qué suerte que tenemos esta posibilidad.

Pero la trompada a mi sensibilidad me la había do él, Nazareno, cuando llegó para pararse al lado de su mujer, Alcira. Por el amor de Cristo recién nacido en Belén. Venía a las brazadas por la parte baja de la pileta, caminando en el agua como podía entre la gente, nadando sus 81 años al encuentro de la señora con problemas en las rodillas a quien tanto creía necesario cuidar. No sé, me perturbó, en el buen sentido. Esas pecas en el pecho, pensionadas, asentadas, dispuestas, amorosas.

"Lo único que le pido a Dios es salud para cuidar a mi señora, cumplir sus ordenes y hacer los mandados", me dijo después de un rato, todavía agitado y con unos pocos pelos blancos revoloteados: del apuro por no dejar sola a Alcira, se le había perdido la gorrita de baño. Me dieron ganas de abrazarlo y decirle que lo quiero con toda mi alma.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Conmemoración del Día del Indignado

Hoy se celebra en toda la Argentina el Día del Indignado, una fecha en conmemoración de la falta de expectativas laborales, económicas y financieras de muchos de los habitantes del país, sobre todo de aquellos que se dedican al periodismo gráfico o, simplemente, trabajan en relación de dependencia.

Surgida a partir de la desazón de una redactora de un diario chico, la fecha recuerda su frustración al momento de solicitar un préstamo en un banco y analizar sus posibilidades de tener casa propia.

Los actos en conmemoración del Día del Indignado se celebrarán con un pan dulce.