miércoles, 3 de septiembre de 2008

Monerías lingüísticas


Hace poco inicié un ciclo de mala muerte sobre usos y expresiones del lenguaje. En esta ocasión me voy a referir a las monerías lingüísticas desgastadas por el uso, es decir, a los nunca del todo mal ponderados lugares comunes.

* "Abigarrada multitud"
* "El bello sexo"
* "La cuna de la civilización"
* "Distinguida familia"
* "Ensordecedores aplausos"
* "Expectante silencio"
* "De fuente bien informada"
* "Sobre gustos no hay nada escrito"
* "Impenetrable silencio"
* "Pagaron justos por pecadores"
* "Luctuoso silencio"
* "Lluvia impenetrable"
* "La madre naturaleza"
* "El nido de amor"
* "Como la palma de la mano"
* "Risa contagiosa"
* "Caballito de batalla"
* "Diamante en bruto"
* "Ironía del destino"
* "Manzana de la discordia"
* "Nutrida concurrencia"

Tras armar este listado con el sudor de la frente, debo decir que me he quedado sin aliento. De tal modo, después de trabajar como una negra y no sin hondo pesar, esta fiel sirvienta ha decidido abandonar el barco y dejarlo en manos de algún comentarista deseoso de arrancar aplausos.

12 comentarios:

algoritmista dijo...

Pero cómo no odiar cuando un equipo argentino se convierte en el elenco albiceleste, la escuadra nacional o el combinado blanquiceleste, incluso tomando este último sustantivo y permitiendo toda combinación sustantivo+adjetivo de esta tripla (que para nada es exhaustiva) logramos más asquerosidades.
Es realmente difícil alcanzar el nivel de molestia de estos pilotos automáticos del no-saber-qué-más-decir. Aberraciones como diamante en bruto deberían estar ya desterradísimas de nuestros oídos, adjudicándole dicha calidad al que te está interlocutando, por alocuaz.
Si algo me tiene tan podrido que me metería a mí mismo en el último estante de una heladera sin luz, es el como la palma de la mano. Cuando alguien me lo dice efectivamente le paro la moto (argh) y le desmiento ahí nomás lo que ni necesidad-de tendría; el día que me cruce a uno estudiándose la palma de la mano, palmo, que se lleve todas las palmas, que incluso las bata (ya que se las conoce) y a otra cosa, mariposa (argh).
Y si a raíz de eso voy a estar en camisa de once varas (sólo rescato el único número primo de más de 1 dígito que es capicúa), intentaré decir sólo verdades de perogrullo por un buen tiempo, así me... me repleto de lugares comunes... y me anestesio.

Briks dijo...

yo, que resulto un iletrado, me encuentro más perdido que turco en la neblina con este post.

al ppio creí que "monerias linguisticas" se trataba de un mono haciendo payasadas con la lengua (una de mis especialidades) o algo más guarango (OTRA de mis especialidades)
advirtiendo que no es asi, me retiro, pero me voy por la puerta grande

y ya se sabe que el que se va sin que lo echen...

Anónimo dijo...

Había una vez un escritor llamado Gustave Flaubert (Francés, murió en 1911) que, paralelamente a su obra, iba recolectando palabras para definirlas en su Diccionario de los lugares comunes.
Las palabras no recibían su definición exacta, sino las ideas que la burguesía de la época tenía sobre ellas. Fantástico. Sin dudas, Flaubert fue un exquisito del idioma.
No es lo mismo decir el burro de la chacra, que el burro de mi tío.
Acá van un par del gran escritor realista.

Negocios: Vienen antes que nada. Una mujer debe evitar hablar de los suyos. Son lo más importante en la vida. Todo está ahí.

Novelas: Pervierten a las masas. Resultan menos inmorales en folletín que en libro. Solamente se pueden tolerar las novelas históricas porque enseñan historia. Algunas novelas parecen escritas con la punta de un escalpelo, y otras parecen descansar en la punta de una aguja.

Departamento de soltero: Siempre desordenado, con baratijas de mujer desperdigadas por todas partes. Olor a cigarrillos. Se deben encontrar en él cosas extraordinarias.

Excepción: Decir que confirma la regla. No arriesgarse a explicar cómo.

Lelé: Propongo para los lectores de este blog que definan lo que ellos sobre ciertas palabras. La e elección es libre.

Franco P. (Oso de Almafuerte)

Lelé dijo...

Algorimista: (sonido de aplausos) Me quedo con eso de la anestesia. Me animaría a copiar tu idea y hasta a ampliarla: los lugares comunes son la anestesia de la palabra.

Briks: usted tiene la mente perjudicada. "Un loco bárbaro", la verdad...

Franco: claramente, me sumo a tu propuesta. Para mí, "tirarse a la pileta" es irme a escribir un diario a San Martín de los Andes.

Agus dijo...

"El que esté libre de culpa...", yo hace poco titulé un post "ironias del destino" jua

Mario R. Minervino dijo...

Lo mío es muy pobre porque estoy cansado, pero en mis 70 eran increíbles dos expresiones para referirse a su pareja:

"Mi media naranja" y
"Mi peor es nada"

Y me llenan los políticos que dicen

"Habida cuenta que..."
"En tanto y en cuanto..."
"Intereses espúreos..."
"Si hablamos en términos de..."
"Y en esto quiero ser bien claro...."

Por último, García Márquez dijo alguna vez que para él existían ciertas palabras "mufas". "En general, dijo Gabo, son las palabras tomadas del lenguaje de los sociólogos: nivel, parámetro, contexto. Simbiosis también es una palabra mufa". Y agregó: "También enfoque, claro".
Saludos a Lelé.

Lelé dijo...

Agus: es que la tuya fue una verdadera ironía del destino!

Mario: "Y en esto quiero ser bien claro" es parar romperle la cara al interlocutor. Gabo es lo más, una vieja pintoresca y culta. Yo agregaría que siguiendo su línea podríamos agregar "porcentaje".

Bruno dijo...

"Cómo anillo al dedo", ese lo dijo alguien? porque ya hay tantos... y como me parece que llegué tarde y ya se me adelantaron con unos cuantos me retiro, total "para muestra sobre un botón"...

P.D. Lelé, te escribo desde Mardel, estoy en un break del Blog Day (tremendo!). Recién participé de una charla con editores de La Nación y con Vanina Berghella de Clarín y contaron cómo están pasando toda la redacción al formato digital... me acordé de vos y acá estoy pasando!

Lelé dijo...

Bruno: pero qué lindo! Traé ideas y después contame. Mucha suerte!

Wakefield dijo...

Buen relevo, pero no confundamos los tantos -¿también esto fue una monería?-: la conversación cotidiana está llena de saludables lugares comunes que ayudan al entendimiento mutuo y dan mayor calidez al intercambio verbal. Tampoco vamos a ser originales hasta para decir si hace un frío "de cagarse" o no -por poner un ejemplo quizá poco refinado-.

Muy distinto -y entiendo que a esto apunta su post- es usar lugares comunes en el discurso periodístico o con aspiraciones literarias. Ahí sí habría que evitarlos como a la peste... o quizá no tanto, quién sabe. No subestimemos la economía expresiva que aporta un buen lugar común, ni sus secretas posibilidades de decir, en determinados contextos, otra cosa.

Bueno, para disentir un poco nomás. Un saludo.

PD: ¿Qué opina usted de la expresión enfática "fue, es y será"? ¿No se emociona hasta las lágrimas cuando la oye? Yo no, para nada.

Ana dijo...

Me encantaría arrancar aplausos pero el sueño que tengo no me permite pensar, y muuuucho menos opacar tan brillante post.
Beso enorme y feliz fin de semana!

Lelé dijo...

Wakefield: coincido con usted. De hecho, "saquémonos las caretas", yo misma uso lugares comunes cuando hablo. Muchos y de toda calaña. No sé si los eludo como a la peste en la escritura, pero ahí sí trato. Gracias por su elevado aporte, como siempre.

Ana: se agradece lo de "brillante". Espero hayas descansando bien. Besos.